"... Por eso, querido señor, ame a su soledad, soporte el dolor que le ocasiona.... Y que el son de su queja sea bello. Pues dice usted que los que están cerca están lejos; y esto demuestra que empieza a haber amplitud en su derredor. Y si esa cercanía es lejana, entonces su lejanía ya linda con las estrellas y es casi infinita. Regocíjese por su crecimiento; por supuesto, no puede llevar consigo a nadie; sea bondadoso con los que se rezagan y permanezca seguro de usted mismo y sereno frente a ellos. No los atormente con sus dudas y no los intimide con su confianza o gozo; NO PODRÍAN COMPRENDERLE..."
Cartas a un joven poeta, Rainer Maria Rilke.
En el viaje que acontece todos los días de nuestra existencia (llámese vida, llámese muerte, llámese como se llame..., puede ser la muerte una forma de existencia?) se produce un acontecimiento silente y cuasi sublime... Caminamos por esos paisajes sombríos y llenos de luz al mismo tiempo, bajo las más diversas máscaras nos refugiamos, los crepúsculos tardíos fabrican su danza... Danzas junto a la luna...Luna de sangre marchita... Marchita rosa posaste junto a mi tumba... Qué ha pasado?...NADA! TAN SOLO VIVO, Y TAN SOLO MUERO! Qué dicotomía! Soy yo y mi ANTÍTESIS! (Vayan a discutir los intelectuales del cómo tan extraños sucesos agobian mis días).
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El resto se sigue de esto.
lundi 27 octobre 2008
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